LOS MILESIOS
Tales de Mileto
Desde esta perspectiva brevemente apuntada y tomando esta afirmación
con todas las precauciones necesarias, puede decirse que antes de
Tales no hay filosofía en sentido estricto, pues si hemos de hacer caso del
testimonio aristotélico él fue el primero en preguntar «racionalmente» de
qué están formadas las cosas y cuál es su origen. No importa tanto la respuesta
(el «agua») cuanto lo que implica, pues como apunta S. Sambursky
«tenemos aquí, ante nosotros, una aplicación del principio científico
por el que un máximo de fenómenos debe ser explicado mediante
un mínimo de hipótesis»7. Tales «desmitologiza» los procesos naturales;
ciertamente, como señala Aristóteles, a partir de la observación:
Tales, el iniciador de este tipo de filosofía afirma que [el principio
de todas las cosas] es el agua, por lo que también declaró que la tierra
está sobre el agua. Concibió tal vez esta suposición por ver que el alimento
de todas las cosas es húmedo y porque de lo húmedo nace el propio
calor y por él vive. Y es que aquello de lo que nacen es el principio
de todas las cosas. Por eso concibió tal suposición, además de porque
las semillas de todas las cosas tienen naturaleza húmeda y el agua es el
principio de la naturaleza para las cosas húmedas (Mtf. 983 b 6 = A 12).
Por otra parte, no hay que olvidar que Hornero llama a Océano «padre
de todas las cosas» (Iliada XIV, 244), tampoco que en las cosmologías mitológicas
del antiguo Oriente el agua juega un papel muy importante. Este
trasfondo mitológico pudo haber estimulado de alguna manera a Tales,
pero él renuncia a toda personificación y además hace un uso no mítico
de su hipótesis: afirma que la tierra se sostiene porque flota como un leño
(A 14, A 15), lo cual le permite dar cuenta de dos hechos hasta ese momento
explicados religiosamente: la situación de normalidad de la tierra
cuando está quieta y su estado excepcional cuando, por ejemplo, se ve sacudida
por un terremoto. Uno y otro proceso se explican «naturalmente».
Consideraciones parecidas pueden hacerse a propósito de la predicción
del eclipse que la tradición atribuye a Tales. A partir de regularidades
estadísticas los Babilonios habían establecido un cálculo que les permitía
predecir con cierta aproximación los eclipses lunares; es casi seguro que
Tales conocía estos datos. Sin embargo, tomando pie en estas regularidades
es imposible anticipar con exactitud un eclipse de sol. Cabe supo
confianza en uno mismo y la suerte están en la misma raíz de la filosofía.
Sin embargo, puede pensarse que tanto la naturalización como la
confianza están en contradicción con la afirmación, igualmente atribuida
a Tales, de que todo está lleno de dioses:
Algunos afirman que el alma se halla entreverada en el todo. Posiblemente
es éste el motivo por el que Tales pensó que todo está lleno de
dioses (Aristóteles, De anima 405 a 19 = A 22).
Pero sucede más bien que como para estos primeros pensadores la
materia no es inerte, no hay necesidad de explicar su movimiento porque
está viva, porque el movimiento es inherente a ella. El alma es principio
de movimiento; todo lo que tiene movimiento tiene alma; la materia tiene
movimiento; luego la materia tiene alma. La afirmación de Tales de que
todo está lleno de dioses hay que interpretarla en el sentido de que hay
algo «divino» en la materia.











