Anaxágoras
El reto de Anaxágoras es similar al de Empédocles: explicar la posibilidad
del cambio conservando al mismo tiempo el postulado parmenídeo
de que nada puede originarse de la nada y que ninguna cosa puede
dejar de ser. El fragmento 59 B afirma:
Ninguna cosa nace ni perece, sino que, a partir de las cosas que hay,
se producen combinaciones y separaciones, y así, lo correcto sería llamar
al nacer combinarse y al perecer separarse.
Pero la combinación y la separación no se dan exclusivamente entre
cuatro elementos, pues Anaxágoras entiende que en cada cosa hay una
porción de todo; explica así la multiplicidad como el resultado de la pluralidad
de las cualidades contenidas en cada una de las partículas de la
materia.
Al igual que Anaximandro y Anaxímenes, Anaxágoras (no en vano
de origen Jonio) considera que el kosmos se ha formado a partir de una
masa originaria ilimitada. Pero él no supone un tránsito del no-ser al ser
y entiende esta masa de manera diferente, como una mezcla de todas
aquellas cosas con las que nos encontramos en nuestro mundo diferenciado.
Así pues, por un lado los postulados de los milesios, por otro la lógica
eleata y, en tercer lugar, la influencia de Empédocles.
Al igual que Empédocles Anaxágoras recurre al concepto de «mezcla»,
pero radicalizándolo. Para el primero las cosas son mezclas de partes elementales
y puras (los cuatro elementos o raíces); para Anaxágoras, por el
contrario, la carne, por ejemplo, es de naturaleza elemental, pero no es
una parte constitutiva «pura», pues todo está mezclado con todo, ya que
la mezcla se da al nivel de los mismos elementos y no en el de las cosas
compuestas por elementos. Así como se complica y se radicaliza el concepto
de «mezcla», también se complica y radicaliza el de «separación»:
un trozo de carne puede perecer, pero subsiste la carne que hay en él
como elemento constitutivo, o sea, se transforma en otra u otras mezclas.
Los seres vivientes compuestos a partir de partes constitutivas tales como
huesos, carne, pelos etc. son perecederos; pero estas mismas partes constitutivas
son eternas.
Sólo el nous («intelecto», «razón», «espíritu»…) es puro y no mezclado,
pues si estuviera mezclado con algo otro, lo estaría con todo, que es
justamente lo que sucede con las cosas que no son nous: la carne no es
sólo carne, también es pelo, hueso, lo cálido, lo frío, tierra, agua etc.;
pero, pongamos por caso, en el pelo que forma parte de la mezcla «carne»
están de nuevo contenidas todas las partes constitutivas: hueso, tierra, lo
cálido, lo frío etc. y así sucesivamente en un proceso que se repite hasta el
infinito.
¿Por qué entonces en unas cosas percibimos la materia como carne y
en otras, por ejemplo, como hueso? Anaxágoras responde que la parte
constitutiva que tiene preponderancia dentro de la mezcla confiere su carácter
a la cosa. Pero más allá del umbral de la percepción todo está en
todo, en un doble sentido: por una parte, en el de la infinita divisibilidad
de la materia, por otra, en el de unas relaciones de mezcla que se repiten
infinitamente, pues una cosa, por pequeña que sea, no es sólo divisible,
sino que cada una de las partes conceptualmente alcanzables por divisiones
ulteriores vuelve a ser divisible en virtud de que está compuesta
por diferentes partes constitutivas. Todo es a la vez grande y pequeño: lo
primero porque puede dividirse en múltiples partes, lo segundo porque
por agregación siempre puede formar un todo mayor:
Dentro de lo pequeño, en efecto, no existe lo mínimo, sino que
siempre hay algo menor —ya que no es posible que el ser no sea—. Pero
es que también dentro de lo grande hay siempre algo mayor, y es igual
a lo pequeño en cantidad, dado que cada cosa en relación consigo misma
es grande y pequeña (B 3).
Decía más arriba que el kosmos (en el sentido de «todas las cosas») se
ha formado a partir de una masa ilimitada primigenea. Este estado inicial
puede concebirse como una especie de mezcla originaria en la que no había
preponderancia de ninguna parte constitutiva. Sin embargo, tal masa
tenía un cierto carácter, pues los mismos elementos que son preponderantes
en el kosmos actual (éter y aire) también determinaban la masa
originaria; ahora bien, estos dos elementos estaban mezclados de forma
absolutamente homogénea con todos los demás componentes.
¿Cómo ha surgido a partir de aquella masa originaria el kosmos empírico?
Dado que las cosas son exactamente lo mismo que han sido y que
serán ¿cómo han aparecido las agrupaciones de partes constitutivas bajo
las que en la actualidad se nos presenta esa masa originaria? Anaxágoras
necesita una causa independiente que determine las diferentes agrupaciones
que se diferencian entre sí por la preponderancia que tiene una u
otra parte constitutiva; a esta causa la denomina nous. Gracias a un impulso
inicial del nous la materia originaria entra en un movimiento de rotación
muy violento que hace que las cosas inicialmente entremezcladas
se separen en círculos progresivamente más amplios dentro de esa misma
masa originaria:
Las demás cosas tienen una porción de todo, pero el nous es infinito,
autónomo y no está mezclado con ninguna cosa, sino que está solo y
por sí mismo. Y es que, si no existiera por sí mismo, sino que estuviera
mezclado con alguna otra cosa, tendría una parte de todas las cosas,
caso de estar mezclado con alguna, pues en todo hay una porción de
todo, como al principio he constatado. Y las cosas mezcladas lo obstacularizarían
tanto como para no dejarlo prevalecer sobre ninguna cosa,
como sí lo hace estando solo por sí mismo. Y es que la más sutil y la
más pura de todas las cosas, tiene todo el conocimiento sobre cada
cosa y el mayor poder. Y cuantas cosas tienen alma, tanto las mayores
como las menores, a todas las gobierna eLnous. También gobernó el
nous toda la rotación, de manera que girase al principio. Empezó a gi
rar al principio, a partir de una zona pequeña. Ahora gira en una mayor
y girará en otra aun mayor. Tanto las cosas mezcladas, como las separadas
y divididas, a todas las conoció el nous, y cuántas iban a ser y
cuántas eran, pero ahora no son, y cuántas ahora son y cuántas serán, a
todas el nous las dispuso ordenadamente, así como a esta rotación en la
que giran ahora los astros, el sol, la luna, el aire y el éter que se están separando.
La propia rotación hizo que se separaran: de lo raro se separó
lo denso, de lo tenebroso, lo brillante, y de lo húmedo, lo seco. Hay muchas
porciones de muchas cosas, pero completamente separadas y divididas
una de la otra no está ninguna, salvo el nous. El nous es en todo
semejante, tanto el mayor como el menor. Ninguna otra cosa es semejante
a ninguna otra, sino que cada cosa es evidentemente y era aquello
de lo que hay más (B 12).
Al igual que en Anaximandro y en Empédocles la génesis del kosmos
se explica en función de grupos de contrarios que se separan:
Anaxágoras dijo que el principio del universo es el nous y la materia;
el nous actúa y la materia deviene. En efecto, todo estaba junto cuando
el nous lo ordenó a su llegada. Dice que los principios materiales son infinitos
y habla de lo infinito por su pequenez. Todas las cosas, en tanto
que movidas por el nous, participan del movimiento, y las semejantes se
unen entre sí. Cuanto hay en el cielo ha sido ordenado por un movimiento
circular. Así que lo denso y lo húmedo, lo sombrío, lo frío y todo
¡ lo pesado se congregaron en el medio y de su solidificación se originó la
tierra. Los contrarios de aquéllos, lo caliente, lo brillante, lo seco y lo ligero,
se vieron precipitados a lo alto del cielo (Hipólito, Refutación de todas
las herejías 1.8.1 = A 42).











